Un niño escribe en una pared y florece fuego entre sus dedos. Tened cuidado, cascos blancos, con un niño entre cuyos dedos florece el fuego con un niño que escribe en una pared y escribe unas cuantas piedras unos cuantos árboles y unos cuantos poemas.
El universo esta en constante movimiento, va y viene y nunca se detiene.
Desde aquí miro al mundo asombrado como un niño y en mi cuaderno de colores dibujo sus maravillas.